La fuga de corriente está presente en cualquier sistema eléctrico, pues es normal que fluya hacia tierra una cantidad mínima. Es un flujo que de manera no intencional se desvía a través de un camino distinto al circuito previsto. Esto es común en los materiales de las instalaciones eléctricas, ya que suelen ser de baja magnitud, pero es de suma importancia estar alerta, pues si aumenta esa fuga de corriente puede poner en peligro la operatividad y la seguridad de la instalación eléctrica.

Las razones de la fuga de corriente, pueden ser consecuencia misma de la fabricación de los conductores, pero también como resultado del deterioro a lo largo del tiempo. Así como por contaminación o exposición a entornos exigentes.

En un cortocircuito, la baja impedancia entre fases eleva drásticamente la corriente, obligando al interruptor termomagnético a actuar. En cambio, las fugas a tierra generan solo corrientes residuales pequeñas que los interruptores comunes ignoran. Aunque estas corrientes no provocan un disparo automático, siguen siendo una falla eléctrica peligrosa que requiere atención inmediata.

La corriente de fuga a tierra y su peligrosidad

El flujo de corriente de fuga hacia tierra es una protección que toda instalación está obligada a tener, pero esa protección puede resultar insuficiente en ciertos casos en que su peligro se multiplica. Por ejemplo:

  • Riesgo de electrocución: Cuando la fuga es creciente y supera los niveles de 30 mA por contacto directo con la masa energizada.
  • Riesgo de incendio: Las conexiones defectuosas o deterioradas por las que puede circular una fuga eléctrica constante son puntos de generación de calor debido al efecto Joule, con lo cual se puede iniciar un incendio.
  • Desperdicio energético y degradación acelerada: Sobreexponer instalaciones a un permanente desperdicio de energía marca la pauta para acelerar el deterioro del aislamiento, magnificando la fuga y dando pie a fallos mayores.

Instrumentación para la medición: pinza amperimétrica

El dispositivo requerido por excelencia para medir con precisión las fugas de corriente es la pinza amperimétrica. Diseñada con alta sensibilidad y con capacidad de medir corrientes alternas desde 0.1 mA, se ha vuelto una herramienta imprescindible para técnicos de mantenimiento.

El procedimiento de operación de la pinza amperimétrica se sustenta en la Ley de Ampère, la cual consiste en:

  1. Para medir correctamente, debes abrazar con la pinza tanto la fase como el neutro mientras las cargas están funcionando. El valor que verás en la pantalla es la corriente de fuga real del sistema. Si notas que esta lectura es alta, mayor a 10-15 mA, significa que estás excediendo el límite de seguridad; esa es la razón por la que tu interruptor diferencial se está disparando de forma recurrente.
  2. Relación con el disparo diferencial. Es la comparación de la corriente de ida y vuelta; si la fuga supera la sensibilidad nominal, se dispara. Hay fugas que solo se acercan al umbral y no generan disparo, pero al momento de conectar una carga adicional, lo hará. En estos episodios, por lo regular, la causa termina siendo un deterioro en el aislamiento.

Localización por zonas

Localizar el punto exacto de la fuga requiere ciertos procedimientos que van descartando hasta encontrar la zona de fuga de corriente, a continuación, describimos en orden general:

  1. Por circuitos derivados: Se lleva a cabo midiendo los conductores de cada circuito de manera individual, su objetivo es aislar el circuito con problemas.
  2. En equipos o grupos: Puede ser en la medición en los cables de alimentación a un electrodoméstico, intuir dentro del circuito el defecto y desconectar la carga.
  3. En el conductor de protección de tierra: enfocarse en el conductor a tierra, aplicando una medición de corriente meticulosa.  Es necesario tomar en cuenta que el cable a tierra suele tener interconexiones con neutros en varios puntos, lo cual puede interferir en la medición precisa. Por eso se recomienda abrazar a todos los conductores activos.

Cuándo realizar una prueba de corriente de fuga

Hay ocasiones en que la repetición de episodios como disparos frecuentes de interruptores nos pide de manera urgente que llevemos a cabo una prueba de fuga de corriente. También cuando recibimos la factura de consumo con montos demasiado altos, que no coinciden con nuestra idea de consumo real.

Después de alguna situación de inundaciones, resulta preventivo llevar a cabo pruebas de mantenimiento, lo cual contribuiría a nuestra seguridad y tranquilidad. Puede ser que se presenten calentamientos anormales u olores a plástico quemado.

También cuando llevamos a cabo una reforma de ampliación y se ponen en servicio instalaciones nuevas, es importante revisar la calidad del material de aislamiento.

Y finalmente, nunca está de más, como parte de un mantenimiento preventivo.  Puede ser cada seis meses o cada año.

Diagnóstico y seguridad

La localización de una fuga de corriente usando una pinza amperimétrica nos va a permitir emprender acciones de redistribución de cargas de forma equilibrada, enfocadas en la optimización del funcionamiento para evitar desperdicios energéticos. Cubriendo también aspectos de seguridad, previniendo riesgos de incendio o electrocución. Siendo estas acciones parte de un plan de mantenimiento preventivo para la seguridad de personas y patrimonio. 

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